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Familias más comprometidas: Buenas prácticas para evitar la deserción

¿Cómo manejarnos en este momento tratando de conservar la mayor cantidad de alumnos? Qué estrategia usar para evitar deserción? ¿Cómo sobrellevar esta situación?

Familias más comprometidas: Buenas prácticas para evitar la deserción

A razón de la pandemia lanzamos una encuesta para entender el impacto a nivel económico en los jardines de América Latina. Tras analizar los resultados nos encontramos con preguntas frecuentes que queremos responder en este artículo: ¿Cómo manejarnos en este momento tratando de conservar la mayor cantidad de familias? ¿Qué estrategia usar para evitar deserción? ¿Como sobrellevar esta situación? ¿las familias tienen que pagar si o si aunque sus hij@s no asistan al jardín?.

Como dice el reconocido escritor de libros de desarrollo personal, finanzas personales y orador motivacional Anthony Robbins, en su obra “Despertando a tu gigante interior”, las preguntas logran tres cosas específicas:

Cambian aquello sobre lo que enfocas la atención.
Te ayudan a cambiar aquello que suprimes.
Cambian los recursos que dispones abriéndote nuevos mundos.

Pero, estamos haciendo las preguntas correctas? Aunque resulte difícil en ocasiones, es importante comenzar a preguntarnos qué vino a enseñarnos esta situación. Debemos comenzar a cambiar el ¿por qué? por un motivador ¿para qué?

¿Cómo nos encontramos financieramente hoy?

En primer lugar, necesitamos saber de qué estamos hablando y respondernos algunas preguntas honestamente:

¿Cuáles son nuestros gastos fijos?
¿Con cuánto dinero contamos?
¿Cuánto tiempo podemos vivir sin ningún ingreso?
¿Con cuántos familias contamos actualmente?
¿El aporte económico de cuántas familias, necesitamos para cubrir nuestros gastos fijos?
¿Hablé con las familias?
¿Comunique la situación de forma correcta?
Nuestra propuesta de valor, es decir el servicio que brindamos solo puede darse en forma presencial? ¿solo tiene que ver con el lugar físico?

De esta manera “podemos sacar conclusiones reales y no dejarnos llevar por las emociones. Podemos ver si realmente no tenemos recursos, si realmente contamos con las familias o no y podemos analizar si las emociones que estamos teniendo nos están bloqueando de ver los recursos y posibilidades que hay delante.

Si estamos pensando algo como “No se que hacer! Las familias no van a pagar! No vamos a llegar a pagar los salarios!” lo primero que tenemos que hacer es calmarnos y analizar la situación.

¿En que estoy basando estos argumentos? ¿Con cuántas familias conversé? ¿A cuántas llamé para contarle la situación del jardín? Quizás hablamos con 5 y ellas dijeron que no van a pagar, pero no sabemos qué van a hacer el resto. ¡Que no nos gane la incertidumbre! Llevemos las cosas a los números que no nos mienten y son claros” nos explica la ingeniera en mercadotecnia, Fer Bolagay.

¿Qué vamos a hacer de ahora en adelante para ajustar nuestro modelo de negocios al nuevo consumidor?

Este interrogante lo propuso Fer y con él nos invita a ver esta situación como una oportunidad de transformación. “Debemos ajustar nuestro modelo de negocios a un mundo en el cual tendremos que aprender sobre aislamiento social, cuidado del planeta (que ya no es una opción), y entender que lo digital implica generar un valor agregado (que siempre está presente pero hoy se visibiliza), implica ganar tiempo y ganar soluciones.

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Actualmente, ¿cuántas tareas hemos descubierto que se podían hacer sin estar presentes? Reuniones, planificaciones, clases, comunicaciones. Hoy la situación, el contexto, nos ha enseñado que se puede. Es un cambio donde primero hay que hablar de aceptación y después con números resolver otro tipo de preguntas.

¿Cuál es el problema que hoy están teniendo las familias?

Las familias son nuestros clientes, es decir que nosotros le damos un valor a cambio del cual ellos realizan un pago. Nosotros les damos una solución. Lo que debemos preguntarnos es ¿cuál es el problema que hoy están teniendo las familias? ¿Cuál es la solución que podemos ofrecerles que hoy le resulte valiosa?

Debemos sincerarnos y pensar no desde el lugar de directiv@s o dueñ@s sino desde el lugar de estas familias que son sus clientes. ¿Cuántos nos ven de una forma? ¿Cuántos nos ven de otra? Realmente, ¿Quienes valoran la oferta inicial que le estaban dando? ¿Qué estamos haciendo para reforzar el real valor de nuestro servicio?”.

Una de las principales razones para la cual las familias nos confían sus niñ@s es para su cuidado. No es algo malo, todo lo contrario. Nos confían un responsabilidad enorme y me animo a decir, la más valiosa.
Es hora de mejorar nuestras conversaciones internas y ver lo positivo de cada situación. Es lo mismo pensar “solo nos ven como un lugar de cuidado” que “somos el espacio de cuidado más valioso y confiable que eligen”?

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Las familias hoy siguen trabajando y necesitan cuidar de sus pequeñ@s. También, necesitan apoyo para su desarrollo cognitivo. Ambos problemas los tienen. ¿Qué soluciones les estamos ofreciendo? Aquí comienza el nivel de innovación y creatividad.

¿Cómo podemos evitar la deserción?

Las familias, ¿pueden solventar el pago del jardín? ¿Quieren hacerlo? Debemos tener en claro esta diferenciación, querer solventarlo no es lo mismo que poder hacerlo.

La respuesta simple es que la única forma de evitar la deserción de forma eficiente es generarles valor de alguna manera.

Para esto, el primer paso es estar conectados con ellas, tener una comunicación fluída y generar un involucramiento desde su parte. Las familias no tienen nociones pedagógicas, por lo que debemos ayudarlos con las rutinas. Contarles algo como “a tu niñ@ aquí en el centro le encantaba jugar con pelota y con ello quedaba 20 minutos tranquilo”. Esa información, (porque a veces las educadoras conocen más a nuestr@s niñ@s que nosotros) es muy valiosa.

Las educadoras son quienes van a saber exactamente qué pueden hacer para ayudar a las familias. Desde un informe personalizado de cada niñ@, qué come, qué le gusta, qué lo entretiene, qué está aprendiendo, cómo guiarlo, hacer llamadas personalizadas a diario, hacer clases con algunos amigos para que compartan un momento.

Durante la pandemia, las familias necesitan que estemos presentes, mostrando todo lo que hacíamos con su hij@, que mostremos que lo conocemos y los ayudemos con juegos, con estimulación. Debemos ofrecer contención emocional para las familias.

Cuando esto termine, sin dudas la higiene también será un valor importante. A las familias comenzará a importarles todo lo que tenga que ver con la protección de su hij@ del virus, como si estuviera en casa. Eso necesitas mostrarlo y comenzar a trabajar en ello. Hoy se van a distinguir, quienes ofrezcan un servicio de protección de la salud y brinden seguridad.

A modo de reflexión te diría: ¿qué tipo de preguntas te estas haciendo?. Actualmente, ¿cual es tu propuestas de valor?

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